martes, 10 de febrero de 2009

LOS MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS

Las revoluciones de 1820

La oleada revolucionaria que afectó a Europa en 1820 afectó fundamentalmente al área mediterránea, más concretamente a España, Nápoles y Grecia. En los dos primeros estados la implantación de sendas monarquías liberal-constitucionales fracasó debido a la intervención de sus vecinos estados absolutistas. En Grecia la revolución tuvo como objetivo la independencia frente al Imperio Turco, siendo apoyada por Gran Bretaña, Rusia y Francia. Tras larga guerra que duró casi una década y que concluyó en 1829, Turquía reconoció la independencia del nuevo Estado.
En América se independizaron las colonias de España y Portugal, dando lugar al nacimiento de diversas repúblicas.

LAS REVOLUCIONES DE 1830
Tuvieron una mayor extensión y relevancia que las de 1820. En ellas se entremezclaron reivindicaciones de carácter nacionalista (Bélgica, Polonia, Italia y Alemania) con intereses de grupos minoritarios burgueses y obreros.El epicentro de estos movimientos, al igual que en 1789, fue Francia.
Gran parte de estas insurrecciones estuvieron auspiciadas por minorías agrupadas en asociaciones secretas, con conexiones internacionales de fuerte presencia en la oficialidad del ejército. Su objetivo era hacer una "revolución universal contra la tiranía". De entre esas asociaciones destacó la de los masones y su herederos más activos, los carbonarios.

La revolución en Francia
Carlos X de Borbón (sucesor de Luís XVIII) había restablecido el absolutismo monárquico. Tras las revueltas de 1830 se vio obligado a abdicar en la figura de Luís Felipe de Orleáns (1830-1848) quien instauró un régimen político liberal de signo doctrinario (moderado) con sufragio censitario.

Carlos X Rey de francia




Luís Felipe de Orleans, tambien llamado
el rey burgues.




Bélgica
Logró independizarse de los Países Bajos (Holanda) a la que había sido unida en 1815 como "Estado-Tapón". Formó un nuevo estado basado en una monarquía constitucional representada por Leopoldo I.
España
Pasó de un régimen político absolutista a un régimen liberal, iniciándose un período de guerras civiles entre liberales y absolutistas (Guerras Carlistas).
Polonia, Alemania e Italia
En estos países las revoluciones no tuvieron éxito y fueron aplastadas por los regímenes absolutistas de Rusia, Prusia y Austria. La mayoría de los liberales y nacionalistas polacos, italianos y alemanes hubieron de exiliarse a otros países como Gran Bretaña o Francia.

Las revoluciones de 1848

Revolución de 1848 en París
La oleada revolucionaria de 1848 comenzó al igual que en 1830 en Francia y posteriormente se extendió por gran parte de Europa. Es conocida con el nombre de "primavera de los pueblos".

Sus causas fueron:
La crisis económica de 1847 que afectó al sector agrario tras una serie de malas cosechas, en especial de patatas, alimento básico para las clases populares. La mala situación del campo influyó en los sectores industrial y financiero, llevando al paro a muchos obreros.
La negación de derechos y libertades a grandes sectores de la sociedad francesa: la monarquía de Luís Felipe de Orleáns solo satisfacía los intereses de la alta burguesía, en tanto la pequeña burguesía y el proletariado quedaban política y económicamente desatendidos.
Hay que distinguir entre los sucesos de Francia y el resto de Europa:

Francia
En febrero la insurrección, protagonizada por burgueses, obreros y estudiantes forzó la abdicación de Luís Felipe y se proclamó la IIª República bajo un régimen de acusado matiz social que contemplaba las siguientes medidas: sufragio universal masculino (frente al censitario), libertad de prensa, de asociación y derecho al trabajo. El gobierno provisional contó por primera vez con miembros socialistas (Louis Blanc) e implantó la jornada laboral de 10 horas. Además, con el fin de mitigar el paro obrero (más de 100.000 parados solo en el distrito de París) fueron creados los Talleres Nacionales.
Revolución de 1848 en París

Napoleón III
En junio la revolución se radicalizó y la pequeña burguesía que había estado del lado de las clases obreras se alió con la alta burguesía. La lucha contra el absolutismo se transformó en una lucha interclasista entre burgueses y obreros.
Tras la aprobación de la Constitución fue nombrado presidente de la República Luís Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón, quien en 1752 se proclamó emperador con el nombre de Napoleón III, dando al traste con la mayor parte de las reivindicaciones revolucionarias e inaugurando el Segundo Imperio francés.

El resto de Europa
Imperio Austriaco
Se produjo la caída y huida de Metternich y el emperador Fernando I hubo de aceptar la formación de una Asamblea Constituyente. Las reivindicaciones nacionalistas se unieron a las liberales, especialmente en Hungría y Checoslovaquia, que lograron cierta autonomía dentro del Imperio.
Alemania
La revolución en Alemania también tuvo una marcado signo nacionalista. Federico Guillermo IV de Prusia hubo de aceptar una Constitución de base censitaria.
Revolución en Berlín

Italia
En Nápoles se implantó una monarquía constitucional frente a la absoluta; en los Estados Pontificios la sublevación hizo huir al Papa y se constituyó una república; el reino de Lombardía-Véneto se sublevó contra los austriacos y en el reino del Piamonte se creó una monarquía constitucional que creará el germen de la unidad italiana.

Balance de las revoluciones de1848

Aunque las revoluciones de 1848 fracasaron, sus reivindicaciones influyeron poderosamente en la ideología liberal del siglo XIX.
Socialmente
Los distintos grupos que se unieron en los comienzos de la revolución se alejaron luego al defender distintos objetivos:
Gran parte de la pequeña burguesía, temerosa de una revolución social, se unió a la gran burguesía, aunque a lo largo del siglo XIX sus diferencias se encarnaron en las luchas políticas entre moderados y radicales.
El proletariado comenzó a adquirir conciencia de clase y si bien actuó con desorganización se constituyó como un movimiento autónomo.
Los campesinos, una vez conseguida su liberación del régimen señorial, se condujeron de forma muy moderada y su objetivo en el futuro fue preservar las conquistas conseguidas.
Políticamente
A pesar del aparente fracaso de las revoluciones, los hechos acontecidos en 1848 supusieron el inicio de una progresiva democratización (sufragio universal) y la incorporación a la lucha política de nuevas clases sociales como la obrera.

LA SANTA ALIANZA Y LA RESTAURACION

La restauración monárquica tras la caída de Napoleón supuso:

La vuelta a los principios del equilibrio europeo que había sido quebrantado por la Revolución Francesa y la política expansionista de Napoleón.v El intento de reafirmación de los principios del Antiguo Régimen fundamentados en el absolutismo monárquico y la preponderancia socioeconómica de los grupos privilegiados del Antiguo Régimen.Las potencias más interesadas en la vuelta al pasado fueron Austria (Metternich) y Rusia (Alejandro I) apoyándose en otras como España y Prusia y, en menor medida, Francia. Gran Bretaña no secundó las tesis absolutistas.La gestación de un ambiente contrarrevolucionario que negaba la limitación de poder de los monarcas e impedía la libertad de reunión y de expresión al tiempo que coaccionaba los derechos de los ciudadanos ganados durante la Revolución.
La identificación con una cultura romántica que sobrevaloraba los modelos y valores de la Edad Media y la tradición expresados mediante el arte y la literatura y que defendía lo irracional frente la Ilustración y el enciclopedismo.

La Restauración.
El congreso de VienaEl Congreso de Viena fue convocado en 1814 con el objetivo de proceder al reajuste territorial de Europa. En él participaron las siguientes potencias representadas por sus respectivos embajadores: Austria (Metternich), Gran Bretaña (Castlereagh), Rusia (Alejandro I), Prusia (Humbolt) y Francia (Talleyrand). España intervino superficialmente como potencia de segundo orden.Sesión del Congreso de VienaSu ideario se resumió en los siguientes puntos:
El intento de restaurar el Antiguo Régimen, pretensión que no fue secundada por el Reino Unido. Talleyrand La idea de legitimismo que reafirmaba el origen divino del poder de los reyes. En virtud de este principio Talleyrand logró reponer en Francia a los Borbones en la figura de Luis XVIII. Éste será considerado un monarca revestido de autoridad frente a los que habían alcanzado el poder a través de la fuerza, caso de Napoleón.La solidaridad entre los estados que suponía la cooperación mutua a través de una política común capaz de neutralizar los potenciales movimientos revolucionarios . La búsqueda del equilibrio entre las cinco grandes potencias.Se estableció un nuevo mapa europeoEn la reconfiguración de las fronteras alteradas por las conquistas napoleónicas no se tuvieron en cuenta las aspiraciones nacionalistas, ni tampoco los derechos de algunos príncipes que habían sido despojados de sus tronos por los franceses en años precedentes.
Se impusieron los intereses de las cinco grandes potencias:
El Reino Unido, sin ambiciones territoriales concentró sus esfuerzos en conseguir el dominio marítimo.
Rusia obtuvo, entre otros, el control de gran parte de Polonia y la anexión de Finlandia.
Austria penetró en Lombardía y el Véneto e intentó mantener su preeminencia centroeuropea frente a Prusia.
Prusia recibió Renania, Sarre y Sajonia.
Francia, tras el "Imperio de los Cien Días" y el definitivo destierro de Napoleón en Santa Elena fue rodeada de "estados-tapón" con los que se procuraba evitar el posible renacimiento de su expansionismo. Entre estos destacó el de los Países Bajos y Bélgica.

La Restauración. La Santa Alianza
Fieles al principio de solidaridad entre reyes, los monarcas ruso (ortodoxo), austriaco (católico) y prusiano (protestante), se consideraron a sí mismos reyes por la "Gracia de Dios". Firmaron el Pacto de la Santa Alianza, documento que invocaba los principios del cristianismo por el que pretendían sustentar las relaciones internacionales a través de ideas como la de la "eterna religión de Dios salvador". Inglaterra no suscribió dicho texto, pero promovió una "Cuádruple Alianza" que se sustentó en los siguientes extremos:El compromiso de mantener estatus territorial vigente.Extremar la vigilancia para detectar y sofocar las iniciativas revolucionarias liberales.Celebrar periódicamente congresos o reuniones con el fin de renovar las pautas a seguir.Crear una fuerza armada lista para intervenir si fuese necesario. La Cuádruple se transformó en Quinta Alianza en 1818. Ésta incorporó a Francia como nuevo miembro. Intervino en Nápoles y España (1823) para sofocar el liberalismo en esos países. Los aliados incluso proyectaron intervenir en América para restablecer la autoridad del rey de España en los nuevos estados recientemente independizados de ésta, pero encontraron la oposición de los Estados Unidos de América cuyo presidente Monroe proclamó la teoría de "América para los americanos", rechazando cualquier tipo de intervención europea en el continente.




MAPA DE EUROPA EN LA EPOCA DE LA RESTAURACION

NAPOLEON




El gobierno de Napoleón (1799-1815) representó la consolidación del nuevo estado francés heredero de la Revolución. Se basó en un gobierno personalista y autoritario que sin embargo difundiría los ideales revolucionarios en el exterior a través de sus conquistas europeas.Su labor se proyectó en los siguientes planos:





Plano interno
Para Francia el período napoleónico supuso la consolidación definitiva de la obra de la Revolución desde sus presupuestos más moderados.A nivel político-jurídicoNapoleón afianzó las principales conquistas revolucionarias aunque eliminando sus aspectos más radicales y tendiendo a una concentración de poder cada vez mayor en su persona. Los pasos que siguió fueron:

el Consulado (1799-11802), el Consulado Vitalicio (1802-1804) y, finalmente, el Imperio (1804-1815). Para ello se apoyó en la alta burguesía y en el ejército.Sus realizaciones más notables se concretaron en la creación de una administración local de estructura centralizada, una organización judicial (los jueces fueron convertidos en funcionarios) y la reestructuración del aparato burocrático.El resultado de esta política se decantó en su Código Civil (1804) que garantizaba la libertad individual, la igualdad ante la ley, la propiedad privada y la libertad económica.A nivel socialLa alta burguesía y amplios sectores de la nobleza exiliada repatriada se convirtieron en las clases dirigentes de Francia en tanto que el campesinado siguió conservando las ventajas conquistadas a través de las reformas de la Revolución.

A nivel ideológico
Hay que hacer mención a dos aspectos contrapuestos:

Por un lado, Napoleón mantuvo muchos de los principios de la Revolución: liberalismo, soberanía nacional garantizada por sufragio universal, separación de poderes, subordinación del clero al Estado, fomento de la educación, etc.

Pero por otro, desvirtuó el sufragio universal, entorpeció la acción del cuerpo legislativo, la educación se utilizó como un medio de control moral y político, los tribunales fueron depurados (imposición de magistrados afectos al régimen), la libertad de prensa y palabra se recortaron y se recuperó la etiqueta cortesana al estilo de las monarquías absolutas. En materia religiosa se restablecieron las relaciones con el Vaticano (Concordato de 1801) y todos los obispos juramentados afectos a la Revolución fueron destituidos.

Plano internacional

La acción de Napoleón se identificó con la idea de una Europa unida bajo un mismo orden caracterizado por la abolición de la sociedad estamental. Para concretar estos proyectos se embarcó en una política imperialista que liquidó por la fuerza los reductos del Antiguo Régimen.La política imperialistaPara afrontarla se valióde un moderno ejército que utilizando tácticas revolucionarias venció a cuantas coaliciones se le enfrentaron, esencialmente las integradas por Austria, Rusia y Prusia bajo la dirección de Inglaterra.El resultado fue la formación de un extenso imperio bajo el liderazgo de Francia, organizado y regido personalmente, a través de familiares o militares de confianza, con la colaboración de las clases ilustradas de los países conquistados, en los que se promulgaron constituciones y códigos similares al francés.La formación de ese imperio fue posible gracias a una serie de victorias militares ininterrumpidas frente a rusos, austríacos y prusianos (Ulm, Austerlitz, Jena, etc). Sin embargo, fracasó en el intento de bloquear a Inglaterra por mar.Las dificultades que encontró en España (Guerra de la Independencia), el fracaso de la campaña de Rusia y la enérgica acción de Inglaterra (derrota franco-española de Trafalgar, 1805) hicieron fracasar sus pretensiones imperiales. Tras ser vencido Leipzig (1813) fue desterrado a la isla de Elba (1814).La caída de NapoleónSupuso la restauración de los Borbones en Francia en la persona de Luis XVIII y se vio alterada por el corto regreso del emperador al poder (Imperio de los Cien Días). Finalmente fue derrotado en Waterloo (1815) y desterrado a la isla de Santa Elena (en el Atlántico) donde murió en 1821.

El legado napoleónicoSe materializó en varios planos:

En el plano político-social y militar
Supuso la extensión de las formas revolucionarias, del liberalismo (Código de 1804) y la quiebra definitiva de las estructuras feudales. Esa labor se concretó en:El nacimiento de una serie de constituciones de signo liberal moderado (Ej. el Estatuto de Bayona de España, 1808).El ascenso de la burguesía como nueva clase dominante frente a la nobleza y el clero.La introducción del Derecho moderno.La innovación de los ejércitos y la táctica militar.

En el plano económico
Consolidó las reformas agrarias llevadas a cabo durante la Revolución y propició la formación de un campesinado de clase media que dotó a Francia de estabilidad política. Aunque una significativa parte de las tierras expropiadas a la nobleza durante la revolución fueron devueltas a sus antiguos dueños, ésto se realizó bajo las formas jurídicas y de explotación capitalistas. Además se sentaron las bases para que Francia iniciara su industrialización.

En el aspecto ideológico

El imperialismo napoleónico fomentó los nacionalismos, tanto el francés como el de los estados que fueron ocupados por sus ejércitos. También aseguró las bases de la enseñanza láica concretada en la reforma de la Enseñanza Secundaria (Bachillerato) que gozaría de gran prestigio internacional.Este legado perduró a pesar de los intentos de involucionismo fomentados tras Congreso de Viena en la acción de la Restauración